Luxia · guía
Tienes el vocabulario de todo el curso escrito a mano y ningún plan para repasarlo. Copiarlo a máquina son horas, así que no se hace nunca. Fotografiarlo funciona, pero conviene saber dónde falla.
Un cuaderno de un trimestre tiene tranquilamente doscientas palabras. A quince segundos cada una —leerla, teclearla, teclear la traducción— es casi una hora seguida delante de una pantalla copiando cosas que ya tienes escritas. Nadie hace eso dos veces.
Y no es pereza: es que el trabajo está en el sitio equivocado. El esfuerzo tiene que ir a repasar, que es lo que te hace aprender, no a mecanografiar, que no te enseña nada.
Leer texto de una foto funciona razonablemente bien con letra clara, buena luz y la hoja plana. Una lista a dos columnas —palabra a la izquierda, traducción a la derecha— es el caso fácil, y sale casi entera.
Donde falla es previsible: letra apretada o con mucha cursiva, fotos torcidas o con sombra de la propia mano, tachones, flechas y notas al margen, y sobre todo las expresiones largas, que a veces se parten en dos. Una palabra mal leída no suele desaparecer: aparece cambiada por otra parecida, que es peor, porque no se nota.
Por eso la regla es siempre la misma: la foto te ahorra el trabajo de teclear, no el de revisar. Mira la lista antes de guardarla. Son veinte segundos y es lo que separa un cuaderno digital útil de uno lleno de palabras que no existen.
Pon la hoja plana y con luz por delante, no de espaldas a la ventana. Encuadra recto y de cerca: media página bien leída vale más que la página entera pequeña. Si el cuaderno no cierra plano, apoya el lomo. Y si la lista es muy larga, hazla en dos fotos en vez de una: el problema casi nunca es la cantidad de palabras, es el tamaño al que queda cada una.
Que respete tu lista. Si has fotografiado una lista que ya has hecho tú, no tiene que elegir por ti cuáles «merecen la pena»: están todas ahí porque tú las pusiste.
Que te deje revisar antes de guardar, con las palabras a la vista y la opción de quitar las que estén mal.
Y que no te deje a medias sin decírtelo. Si hay un límite de cuántas entran de una vez, tiene que avisarte: perder palabras en silencio es indistinguible de un fallo.
Le haces una foto a la página del cuaderno y una IA saca los términos, distinguiendo si es una lista que ya has hecho tú —que se copia entera y en orden— o un texto corrido, donde sí elige. Cada palabra sale con su ficha completa y la revisas antes de guardar. Avisa de cuántas caben de una vez y de cuánto va a tardar. Es gratis y no hay que descargar nada.